En urbanismo y planificación territorial utilizamos con frecuencia una expresión que parece sencilla: «el modelo territorial que la sociedad quiere».
La idea es que, mediante el conocimiento técnico y la participación ciudadana, podamos construir una visión compartida del territorio y traducirla en decisiones que orienten su futuro.
Pero ¿es realmente posible construir un modelo territorial que represente lo que quiere una sociedad? Y, si conseguimos hacerlo, ¿qué capacidad tenemos para llevarlo a la práctica?
Creo que estas preguntas merecen una reflexión, especialmente cuando hablamos de prospectiva territorial, actualización de los planes de ordenamiento y construcción de visiones de futuro.















