Turismo con sentido para resignificar un paisaje cultural

Podemos decir que el turismo es una construcción cultural que forma parte de nuestro tiempo de ocio, en contraposición al tiempo de trabajo.

Como construcción cultural, el turismo ha cambiado a lo largo del tiempo. La búsqueda de la sostenibilidad ambiental y la necesidad de aportar valor a las personas y los territorios en los que tiene lugar, son sólo algunos de los principales retos que están transformando y resignificando la actividad turística, en paralelo con los cambios a nivel global y local.

¿Cuáles son los paradigmas del turismo en el siglo XXI y cómo lograr que sea una herramienta para el desarrollo social y económico, atendiendo las necesidades e intereses de las poblaciones locales en su conjunto?

Considerando el impacto del turismo en diferentes países y contextos, podemos decir que el panorama va de un extremo a otro: desde la estimulación del interés y la protección de la cultura propia, tradiciones y patrimonio histórico (efectos positivos) hasta el deterioro de los espacios y manifestaciones culturales locales, la mercantilización de la cultura y la degradación del medioambiente; estos últimos, efectos negativos, que quedan recogidos con la frase apocalíptica de “el turismo destruye todo lo que toca”.  Lo que demuestra dos cosas: En primer lugar, que el actual modelo de desarrollo es incapaz de armonizar los distintos ritmos vitales de la naturaleza y de los hombres. En segundo lugar, que se hace imprescindible adoptar un modelo de desarrollo autogestionado y sostenible con el medio.

Así, frente al turismo explotador, se plantea la alternativa de contemplar el turismo como herramienta para el desarrollo social y económico. Esto implica que el Estado tiene que definir políticas claras e integrales (económicas, culturales, sociales y de participación) que atiendan en primer lugar al interés de la población local y a la sostenibilidad territorial, en su conjunto.

Este punto de vista alternativo implica una política social y nacional endógena; un turismo que se proyecta sobre sectores de población con ingresos modestos o escasos recursos económicos (por ejemplo jóvenes, ancianos, campesinos, entre otros) y que encuentra en el turismo rural y el turismo cultural su máxima expresión.  Partiendo del hecho de que no existe una definición teórica de turismo cultural que sea universalmente aceptada, se asume una relación generalizada con “lo cultural”, lo cual incluye las posibilidades del turismo con soporte en la cultura; desde turismos creativos, ciudades creativas, turistas creativos, experiencias creativas, el vínculo con lo emocional, y la ostensible articulación con la noción de sostenibilidad.

El turista cultural no es simplemente quien visita un sitio cultural, sino quien tiene esa motivación concreta.  ¿Cómo pueden las ciudades y los territorios ofrecer algo distinto a este tipo de visitante? En un mundo cada vez más globalizado, el desafío es justamente dar sentido a la experiencia turística. En un sistema cultural clásico, esto pasa por una categoría generalizada de elementos tangibles (un museo, un centro histórico, una iglesia, por ejemplo). Actualmente, se relaciona mucho más con los factores tangibles e intangibles asociados al “lugar”: identidad, estilo de vida, trascendencia, pertenencia, propósito,  narrativa y creatividad.

Más que un producto turístico más, el turismo creativo se trata de una nueva forma de hacer turismo con sentido, desde una nueva categoría de turista definida por motivaciones más profundas, subjetivas y auténticas.  A nivel nacional y local, apostar por el turismo cultural y creativo implica revisar la manera de orientar las políticas turísticas, respondiendo primero algunos interrogantes. ¿A qué mercados se le va a apostar? ¿Turismo receptivo, o interno, o ambos? ¿Los destinos para los turistas o los turistas para los destinos? ¿Cómo irradiar y distribuir más equitativamente los beneficios económicos del turismo?

Quizás frente a los datos más recientes sobre la desigualdad en Colombia, más que hacer enormes esfuerzos por desarrollar productos turísticos diferentes, innovadores y hasta estrafalarios… ¿podría pensarse en un turismo con sentido,  que relacione estructuralmente el derecho equitativo al disfrute del ocio y del tiempo libre por parte de los residentes y visitantes en los destinos, con las responsabilidades que como ciudadanos y habitantes de un planeta que debemos tener frente a los retos de la humanidad desde la mirada y vivencia de lo local?

Para responder a esta pregunta desde la acción, hemos creado la iniciativa “Paisaje con_Sentido*.  ¡Síguenos en redes para conocer más sobre el desarrollo de este proyecto!

*Paisaje con_Sentido es un proyecto de Loci Lab (Laboratorio Ciudad, Territorio, Paisaje) que estamos ejecutando con apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia en el marco del Programa Nacional de Estímulos 2022, línea: fortalecimiento de proyectos de turismo cultural.

Contenido elaborado con extractos de la publicación:  Sánchez, C. I. (2014). Turismo Creativo y la Legislación Colombiana: Orígenes, Retos y Perspectivas. Boletín OPCA, 07, 14-29.

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