Turismo y espacios naturales protegidos

Turismo y espacios naturales protegidos

Quiero compartirles un artículo extraído del Atlas de Turismo de Cataluña, que considero muy apropiado para enfocar la problemática de algunos espacios naturales en el Quindío.  Las crecientes y contradictorias demandas del territorio hacen que debamos plantearnos, cada vez más, instrumentos de conservación y gestión compatibles con la educación ambiental asociada al uso público restringido y controlado de los espacios naturales, con el fin de generar una mayor apropiación colectiva de los valores del paisaje para contribuir de manera efectiva a su protección y mantenimiento.

La frecuentación de los espacios naturales con finalidades recreativas es antigua, y también es antigua la idea de los parques naturales como zonas de ocio público.  Sin embargo, ha sido a lo largo de los últimos años cuando se ha producido la popularización del turismo vinculado a la naturaleza.  El crecimiento cuantitativo de las visitas a los parques en todo el mundo ha adquirido tanta importancia que es inevitable plantear el aprovechamiento turístico de los espacios naturales protegidos desde una perspectiva más amplia.

Uno de los principales dilemas de la conservación de los espacios naturales se concreta en compaginar, precisamente, la mencionada conservación con la visita destinada a la contemplación de las bellezas paisajísticas y/o ecológicas de estos espacios.  En aquellos casos en los que la visita no se hace con las mínimas garantías de no-interferencia con el entorno que se protege, la presencia del hombre degrada la naturaleza, transforma aquellos valores (estéticos, pero también ecológicos) que la hacían merecedora de protección y reducen, o bien eliminan completamente, su atractivo.

La innovación más sorprendente operada en el campo de lo que genéricamente se podría denominar “actividades turísticas y de ocio”, al menos en los países altamente desarrollados, es la que ya se denomina “explosión del turismo en los espacios naturales” o “turismo verde”.   Esta realidad no es fruto de la simple coyuntura casual o reflejo de una moda pasajera, sino que resulta de la conjunción de una serie de factores de largo alcance que parecen irreversibles, al menos acorto y mediano término.  En particular, cabe señalar la difusión del ecologismo (entendido en su acepción sociológica y no necesariamente política) como un nuevo paradigma que ha impregnado no sólo buena parte de las ciencias sociales, sino también multitud de manifestaciones y expresiones de la vida cotidiana del hombre actual.

 

Por tanto, en un contexto social en el cual los valores relacionados con la sostenibilidad, la protección del medio ambiente y el paisaje están cada vez más arraigados, la relación de estos con los factores de atractividad turística son cada vez más importantes.  En sociedades altamente urbanizadas y con poblaciones concentradas, se tiende a valorar y a idealizar los espacios que tienen una relación más estrecha con elementos contrapuestos a los espacios urbanizados.  En este contexto los espacios naturales protegidos tienen una valoración social que justifica su elección como un destino turístico.

Este hecho se contradice con la principal justificación de la protección de los espacios naturales protegidos, destinados a ser preservados de amenazas crecientes como el desarrollo industrial, el crecimiento urbanístico y la explotación turística.  Precisamente uno de los retos de la conservación de los espacios naturales es la compaginación de la conservación con el inevitable y necesario uso público, y el turismo es el referente más evidente.

Este fenómeno es especialmente importante en Cataluña, donde la cantidad de figuras de protección y de entes gestores de los espacios naturales no está acompañada de una unificación en los criterios de su gestión turística. Por otro lado, resulta ya inevitable hablar claramente de turismo y espacios naturales cuando desde la administración turística española se incluyen los espacios naturales como uno de los servicios turísticos a los cuales hay que incorporar criterios de gestión de la calidad turística con la redacción de la norma de calidad turística.

Autor:  Xavier Font Urgell – Atlas de Turismo en Cataluña; mapa nacional de la oferta y los productos turísticos.  Ed. Dirección General de Turismo de Cataluña; julio de 2009.

Valeria Barbero

Valeria Barbero, Arquitecta y Master en Proyectación Urbanística y Territorial por la UPC (Barcelona-España). He desarrollado mi proyecto de investigación y experiencia profesional en temas vinculados al desarrollo urbano y rural, ordenamiento territorial, la planificación y catalogación del paisaje.

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