Anticipar los cambios, diseñar con las personas y modelar el futuro en la ciudad, el territorio y el paisaje

«Armenia y un recuerdo reinventado: el cañón del río Quindío» (2020). Collage digital. Autoría: Valeria Barbero. Publicado en el libro «Ciudad Creada», proyecto editorial: Corporación La Astilla en el Ojo (Pereira, Colombia).

El trabajo de un planificador territorial (como es mi caso) consiste en materializar un escenario proyectado para la ciudad y el territorio y establecer los pasos necesarios para convertirlo en realidad, en un horizonte temporal de 10-12 años (plazo que corresponde a la vigencia de algunos planes, como: planes de desarrollo, revisiones de POT, planes decenales, entre otros).  En teoría, el proceso de planificación integra aspectos espaciales y sectoriales; es resultado de las aspiraciones colectivas (sociales e institucionales) y responde a objetivos ciudadanos específicos.

Desde mi experiencia personal, esta forma de planificar ha demostrado no ser eficaz en demasiadas ocasiones. Voy a darte 3 razones de por qué y explicarte algunas claves de la metodología de trabajo que diseñamos para lograr mejores resultados:

1. Sólo hay un plan A
La planificación tradicional falla cuando sólo hay “un plan A” y se activa un factor externo imprevisto (ejemplo: pandemia de COVID 19; alza de precios del combustible y sus consecuencias, por ejemplo). Las consecuencias impactan en el plan A previsto, y al no tener un plan B o C que permita avanzar de una manera alternativa, el plan urbano o territorial queda frenado.

2. Acción técnico-política versus reacción ciudadana
Los espacios de participación ciudadana para la construcción de los planes de ordenamiento territorial o POT (que establecen las condiciones para la vida en la ciudad) por lo general son sectoriales, insuficientes, ineficientes e ineficaces. No hay suficiente transparencia respecto a las determinaciones de los POT, lo cual trae dos consecuencias negativas y polarizadas. Una es la apatía de los ciudadanos frente a los procesos de planificación municipal, asociada al desconocimiento de sus derechos y deberes como “usuarios” de la ciudad, el territorio y el paisaje. La segunda es la oposición ciudadana a las decisiones en las cuales las comunidades no han participado, porque no las comparten, y/o por sentirse excluidas de un proceso que las afecta de una u otra manera y que se proyectó sin “tenerlas en cuenta”.

3. ¿Por qué no hay parques en tu ciudad?
No hay simulaciones o modelaciones de la realidad del POT (no se considera importante). El plan “está inacabado”, porque no podemos ver ni entender cómo quedará cuando esté concluido, o avanzado. Lo cual pone en duda la traducción espacial de los parámetros normativos, en especial la ubicación, cantidad, calidad y estándares de diseño de los espacios públicos, zonas verdes y equipamientos colectivos en la ciudad.

Estos son sólo algunos de los problemas que nos llevaron a proponer una metodología de trabajo enfocada en diseñar y «prototipar» escenarios de futuro aplicables a la planificación urbana y territorial, para poder:
Construir una visión de futuro que se pueda materializar en diferentes escenarios posibles.  Considerando las macrotendencias (globales) y microtendencias (locales) y estableciendo alternativas en función del comportamiento de estos factores que, hasta cierto punto, se pueden prever y cuantificar en el tiempo. Ejemplo: consecuencias del avance del cambio climático en el territorio; demanda de viviendas (que va en función de la variable demográfica).
Avanzar hacia la comunicación y participación de las personas en la construcción de un proyecto de ciudad.  Frente a más de una opción, los ciudadanos pueden elegir un escenario futuro acorde con sus necesidades o anhelos. Este proceso de validación contribuye a darle viabilidad y agilidad a las inversiones públicas y privadas.
Modelar diferentes escenarios para una visión de futuro proyectada.  La modelación de diferentes escenarios da más seguridad a los tomadores de decisiones. Porque pueden comparar variables: económicas, ambientales, sociales, funcionales, institucionales y decidir en consecuencia con sus prioridades.

Estos son sólo algunos de los aspectos que desarrollamos en nuestro curso “Diseño de escenarios de futuro”. Si quieres conocer más búscalo en la pestaña CURSOS/TALLERES de este blog.

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