Cuando mencionamos la ecorregión del eje cafetero, nos referimos a un territorio de 92 municipios, que reconoce las identidades naturales, económicas y culturales de su gente, donde creemos posible que alrededor de la gestión ambiental puedan construirse acuerdos colectivos en torno a objetivos regionales de desarrollo sostenible…Con sus 4.1 millones de habitantes y sus 28.563 kilómetros cuadrados, la Ecorregión Eje Cafetero se entiende, entonces, como un conjunto de ecosistemas en el cual coexisten complejos ecológicos y humanos que muestran una indivisibilidad compuesta por la unidad de cuencas con sus vertientes y planicies; la de los nevados; la fronteriza con el Chocó biogeográfico; el ecosistema cafetero y, por supuesto, el complejo corredor urbano. Los territorios resultantes, así reconocidos, se convierten en teatros de decisiones políticas pertinentes de mediano y largo plazo.
El territorio es una construcción socioecológica. Sobre un área natural preexistente, los humanos hemos levantado un espacio de artificialidades oportunas, o no tanto. Un espacio que configura diferentes paisajes…
Una parte más o menos considerable del territorio está integrada por el espacio ocupado, en el que se levantan edificaciones e infraestructuras, en tanto que la mayoría del territorio suele corresponder aún hoy al concepto de espacio libre.
El río Quindío es el principal cuerpo de agua del departamento del Quindío y, como tal en la última década ha sido objeto de numerosos estudios y proyectos, que buscan aumentar la cantidad y calidad del recurso hídrico.
Es un lugar de encuentro entre agua y montaña; viento y lluvia; verde y mineral.
Las poderosas ráfagas de viento frío y húmedo; la abrumadora presencia del agua revolviéndose y desmayándose en el río; la sensación de ser pequeños, casi insignificantes, frente a este muro vertical, trepidante y líquido, de más de 50 metros de altura… nos indican que ya hemos llegado, y que ha valido la pena el recorrido. Continuar leyendo «Senderismo de aventura: el camino de Los Chorros de Calarcá»
Todos podemos hacer mucho para entender que el paisaje tiene una dimensión, cultural, patrimonial, que está lleno de valores, que evoluciona, que se transforma permanentemente, que es dinámico y que acepta transformaciones, siempre que se hagan con cuidado. En esto, las políticas gubernamentales tienen una gran responsabilidad
Era un sábado, un breve paréntesis de verano de este año 2011 en el que no ha parado de llover, así que decidimos darnos una vuelta por Salento. Imaginé transitar por sitios ya conocidos: tomar un hervido de frutas y escuchar buen jazz en “Barroco”; comprar películas en el local de música y cine de la Calle Real… pero cual no fue mi sorpresa al descubrir nuevos lugares, tanto o más buenos que “mis clásicos preferidos”.
Localizado en una colina de la Cordillera central, el municipio de Buenavista es un “mirador natural del Quindío”, que por su condición paisajística se ha distinguido como fuente de inspiración de escritores y poetas. Continuar leyendo «La Cordillera en el sur del Quindío»
El valle de Maravelez se forma cuando el río Quindío y el río Barragán se unen para formar el río la Vieja.
23º grados de temperatura media; 1200 metros sobre el nivel del mar; definen una extensa planicie verde, caliente y húmeda, surcada por frondosos guaduales que, como centinelas, recorren la rica orografía del valle. Continuar leyendo «El Valle de Maravelez»
Alexander Von Humbolt debió quedarse sin aliento ante la visión original del valle de Cocora: imponentes laderas montañosas cubiertas de bosque, y por encima, casi rozando las nubes, las copas diminutas de las altísimas y esbeltas palmas de cera. Continuar leyendo «El Valle de Cocora»